Hace unos días me hablaron del hospital Mexico-Americano. Resulta que semanas antes, mi papá se había enfermado de una diarrea tumbaburros, por lo que lo tuve que llevar a que fuera atendido en urgencias.
Cuando le pidieron los datos básicos como nombre, lugar y fecha de nacimiento y domicilio, me saltó muchísimo que le preguntaran cuál es su religión. Acto seguido, fui y tomé una hoja del buzón de quejas y sugerencias y pregunté cuál era la razón de preguntar la religión a los pacientes que son atendidos en ese nocosomio (nocosomio, palabra del día).
Unas semanas después, y curiosamente dos días antes de que le volviera a dar a mi papá diarrea funcional (de esa que no te ata necesariamente a la taza), me marcó una empleada de dicho hospital.
Me aclaró que el motivo de hacer ese tipo de preguntas va encaminado más bien a consultar a los líderes de determinadas religiones cuando se tiene que realizar tal o cual procedimiento, como un transplante de sangre, administrar medicamentos o rasurar los genitales para poner una gasa (¿puede pasar no?). La atención brindada por la señorita calmó mi duda, pero luego viene el chale.
¿Y si por azares del destino yo perteneciera a alguna de esas religiones cuyos dogmas de fe no te permiten, por ejemplo recibir sangre de algún donante?
No quiero ni pensarlo, y sin embargo me imagino, en este orden, a los menonitas que venden galletas en la calle camino al iteso, a las galletas que venden los menonitas en 20 pesos, y a los menonitas que salen en la película "Luz Silenciosa" de Carlos Reygadas, que por cierto no he visto.
Da para más esta reflexión ¿no lo creen? La fe llevada a los extremos puede desde impedir el sano crecimiento de las personas porque al "Líder" no se le antoja, a pequeñas cositas como el 11 de septiembre, los enfrentamientos entre israel y palestina, y la épica putiza que presencié cuando un testigo de jehová enfurecido (UNO SOLO) les plantó a una bola de cholos que lo molestaban quizás por su atuendo de vendedor de seguros o por el sólo hecho de no practicar la religión de la virgencita (creo). Ja, ya se me vino a la mente esa escena de hace ya 10 o 12 años; uno de esos acontecimientos en el que realmente admiré a un testigo de jehová.
Más o menos así se veía correteando a los cholitosPero ojo, no digo que "me cayó bien" porque sería un cholo merecedor de su putiza (ja, digan PUTIZA metiendo los labios y luego sacando el PU con fuerza como queriendo sacar aire comprimido y así de magnánima fue): suelo no abrirle a los testigos de jehová cuando vienen a tocar a mi casa en DOMINGO a las pinches 9 de la mañana, recuerdo que desde niño me cagaban los dibujitos del "Despertad" o del "Atalaya" en los que había familias bien vestiditas conviviendo con leones y jirafas y camellos, o sea, les gusta hacerle a la mamada y luego proponen castidad y cosas por el estilo.

Así es, prometo traerles la crónica intitulada "a mí no me dices testículo de jehová" en unos días más, paciencia, porque a veces necesito traer recuerdos de mi infancia. Que la neta la neta, estuvo bieen chida. Por lo pronto, me voy a dormir y ya.

Foto tomada del blog de Othaner



1 comentarios:
jajajaja
esta de lujo la estampita!!
oye pues que onda con eso de preguntar religión, a lo mejor lo mando el PAN para ver si gana las próximas elecciones.
me encanto Tom Sawyer como testigo de Jehova jajaja... me enfada que lleguen a mi puerta para hablarme de la fe bla bla bla, yo no voy a sus casas a convencerlos de que Dios no existe... Ya les dije que no toquen a mi puerta pero ahi siguen. Mi vecina, que es parte de la secta, es la que les abre.
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